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Introducción

La iniciativa del CGIAR Transformando los Mercados Agroalimentarios y las Cadenas de Valor para la Inclusión y la Sostenibilidad, tiene como objetivo proporcionar evidencia sobre el tipo de innovaciones, estructuras de incentivos y políticas que son más efectivas para crear una distribución más equitativa de los ingresos y las oportunidades de empleo en los mercados de alimentos en crecimiento, al tiempo que se reduce la huella ambiental del sector alimentario. Esta iniciativa tiene incidencia global, y en diversos temas.

Como parte de sus actividades, la Iniciativa lleva a cabo el proyecto “Interrelacionar la asistencia técnica y los mercados del café en cadenas de valor fragmentadas”. De la implementación de la línea base del proyecto, realizada en los departamentos de Santa Bárbara, Lempira y Yoro entre octubre y noviembre de 2023, se encontró que la situación del acceso al crédito y la capacidad de pago refleja desafíos significativos. El 71% de los productores indicó no tener acceso a crédito, lo que representa una considerable limitación para el desarrollo y sostenibilidad de sus operaciones. Entre el 29% que sí tenía acceso a crédito, el 38% enfrentó dificultades para cumplir con sus obligaciones de pago. Esto sugiere que, incluso para aquellos que pueden obtener financiamiento, existe una porción importante que lucha contra las condiciones de préstamo. Esta comparativa subraya una necesidad crítica de intervención para mejorar las condiciones de acceso al crédito.

La aplicación de la línea final del proyecto abrió las puertas para profundizar sobre tres aspectos clave relacionados con el endeudamiento de los caficultores: el acceso, la frecuencia y la calidad de los financiamientos. Además, también es una oportunidad para explorar la formalidad e informalidad del financiamiento, así como las percepciones de los productores sobre ambos sectores.

Este documento presenta los resultados de la aplicación de la línea final, en la cual se realizaron 1354 encuestas en los departamentos de Santa Bárbara, Lempira y Yoro para el cultivo del café durante agosto de 2024. La información contenida tiene como objetivo apoyar y orientar el diseño de políticas y programas de apoyo financiero que tengan como objetivo fomentar una mayor inclusión financiera y estabilidad económica entre los productores de café.

Resultados de la línea final: módulo de financiamiento

Para el módulo de financiamiento, se pidió a los encuestados considerar las deudas adquiridas por el hogar durante el último ciclo de cosecha (correspondiente al periodo 2023/2024), ya sea en dinero o insumos, y para distintos fines, no solo para el manejo del café. A continuación, se presentan los resultados para cada uno de los tres aspectos clave.

Acceso

Flujo de acceso al sector formal

El diseño de la encuesta permite identificar la proporción de productores de café que accedieron al sistema financiero formal, así como determinar las razones que limitan la participación del resto de los hogares. Las fuentes de financiamiento formal se definieron como aquellas provenientes de instituciones reguladas, como bancos comerciales y microfinancieras (supervisadas por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros), así como cooperativas de ahorro y crédito (reguladas por el Consejo Nacional Supervisor de Cooperativas). En este contexto, la Figura 1 ilustra el flujo de decisiones de los encuestados en relación con la adquisición de deudas con el sector formal.

Figura 1

El primer nivel del gráfico representa el total de encuestados (1354). El módulo comienza dividiendo a los productores en dos grupos: aquellos que pertenecen a hogares que no han solicitado un crédito formal (80.5%) y aquellos que sí lo han hecho (19.5%). Esta división se muestra en el segundo nivel del gráfico.

Para los productores que no intentaron adquirir financiamiento con el sector formal, se les preguntó sobre las razones que motivaron esta decisión, y se agruparon en tres categorías: desinterés, temores y percepciones de los productores, y aspectos relacionados a las instituciones financieras. Los productores podían seleccionar hasta las tres razones principales, haciendo que la suma de los porcentajes de los tres flujos sea superior al 100%, lo que se evidencia en que el flujo de entrada al segundo nivel es menor que el flujo de entrada al tercero. A partir de esto, el tercer nivel presenta la proporción de encuestados que señalaron al menos una razón dentro de cada uno de los tres grupos.

La principal causa señalada por los productores (43.7%) está relacionada con el desinterés, que incluye la percepción de no necesitar financiamiento, el acceso a otras fuentes de crédito o el hecho de tener deudas previas y activas. La Tabla 1 muestra la proporción de encuestados que indicaron cada razón dentro del grupo de desinterés. Cabe destacar que, dado que los encuestados podían seleccionar múltiples razones dentro de un mismo grupo, la suma de los porcentajes en esta tabla es superior a la proporción de productores que pertenecen al grupo de desinterés.

Tabla 1
Razones Porcentaje (n=1354)
No necesitaban créditos 33.2
Usted o algún conocido tuvo una mala experiencia con el sector financiero 6.6
Tienen acceso a créditos de otras fuentes 3.8
Otra 1.3

La segunda causa más frecuente, señalada por un 41.4% de los encuestados, está asociada a temores y percepciones negativas de los productores, como el miedo a no poder pagar la deuda, la falta de una garantía o la preocupación por perderla, el desagrado por adquirir préstamos o deudas, malas experiencias propias o de conocidos, o el incumplimiento de requisitos o falta de documentación necesaria. En particular, esta última razón se derivó de las respuestas a la opción “otros”. Esta recurrencia, a pesar de que los productores indicaron no haber intentado acceder al sector formal, podría reflejar un desconocimiento o una actitud de prevención frente a las instituciones financieras formales. También puede indicar que los productores intentaron obtener un crédito en el pasado y no fueron aceptados o tuvieron una mala experiencia, lo que los desanimó a intentarlo nuevamente para este periodo.

Tabla 2
Razones Porcentaje (n=1354)
Hay temor de no poder pagar la deuda o perder la garantía 34.4
Consideran que no tienen bienes para dar en garantía 10.9
No cumple con los requisitos o no tiene la documentación necesaria 1.6
No le gusta o le da miedo adquirir préstamos o deudas 1.1

La tercera causa, indicada por un 23% de los encuestados, está directamente relacionada con las instituciones financieras, e incluye factores como el desconocimiento del proceso, la falta de instituciones cercanas, el exceso de requisitos y papeleo, la demora en los procesos, y los altos intereses cobrados, así como la falta de voluntad para pagarlos. En particular, la razón definida por los intereses surgió de las respuestas a la opción “otros”. Sin embargo, varios autores han resaltado las altas tasas de interés que caracterizan la financiación informal en el sector rural (Banerjee et al., 2015; Jordan, 2021; Zetterli, 2023)1. Por esta razón, resulta interesante que muchos encuestados hayan señalado que el sector formal cobra tasas de interés muy altas. Esto puede sugerir asimetrías de información sobre las tasas de interés de ambos sectores, falta de experiencia o malas experiencias con las fuentes formales, o incluso que, dado que los créditos informales suelen tener montos más bajos (Carranza y Niles, 2019), exista la percepción de que se está pagando menos interés con estos.

Tabla 3
Razones Porcentaje (n=1354)
Piden demasiados requisitos y requiere mucho papeleo 17.8
El proceso es muy lento 6.1
No saben cómo hacerlo 2.4
Los intereses son muy altos o no tiene voluntad de pagarlos 2.0
No existen instituciones financieras cerca de donde viven 1.5

Dentro del grupo de productores que solicitaron una deuda con el sector formal, el segundo nivel de la Figura 1 muestra que solo el 0.7% del total de encuestados fueron rechazados. De estos, la mayoría fueron rechazados por las instituciones financieras (8 encuestados), principalmente por razones como la falta de garantía, mientras que el resto corresponde a productores que desistieron del proceso (2 encuestados).

Por otro lado, el 18.8% de los hogares lograron acceder al sector formal. Este dato refleja un escenario positivo para el acceso al financiamiento en el sector cafetalero hondureño, sugiriendo que un gran porcentaje de los hogares que solicitan algún tipo de crédito o préstamo acceden a este. En este sentido, las políticas orientadas a aumentar el acceso a financiamiento para poblaciones rurales en Honduras podrían enfocarse más en las razones por las cuales los productores deciden no solicitar financiamiento, en lugar de centrarse en los motivos de rechazo por parte de las instituciones financieras.

Distribución del acceso a financiamiento

Posteriormente, se pidió a los productores que señalaran todas las fuentes con las cuales los miembros del hogar adquirieron deudas durante el ciclo productivo 2023/2024 (no necesariamente destinadas al cultivo del café). Las instituciones informales corresponden con cajas rurales, casas comerciales, comercializadores (intermediarios), familiares o amigos, gremios o asociaciones y prestamistas. La Figura 2 presenta la participación de los encuestados con respecto al endeudamiento.

Figura 2

En primer lugar, aunque la notable ausencia de endeudamiento (un 65% de todos los encuestados) podría sugerir que no hay una gran necesidad de financiamiento para llevar a cabo proyectos productivos, las preocupaciones en cuanto a la sostenibilidad ambiental, el aumento de la pobreza rural y la percepción decreciente de la actividad como una forma viable de vida pone de relieve que la situación de los agricultores no está mejorando (Ceballos-Sierra, 2022). En este contexto, la falta de endeudamiento podría contribuir al estancamiento o incluso a la disminución de los proyectos productivos en el sector. Por lo tanto, un interés de política podría encaminarse a promover la inclusión financiera de los pequeños agricultores, especialmente aquellos que expresan temor al endeudamiento o que han tenido malas experiencias con el sector formal, pero que tienen disposición en participar de los progresos en cuanto a modernización.

Otro interés de política podría enfocarse en el sector informal. En la implementación de la línea final, se encontró que el 25.1% de los hogares encuestados tienen acceso a fuentes de financiamiento informales, y 23% cuentan exclusivamente con este tipo de financiamiento. Si bien los créditos informales (más comunes entre hogares pobres) se caracterizan por ser más accesibles y servir como apoyo durante y después de la ocurrencia de eventos climáticos extremos (Zetterli, 2023), también están permeados por tasas de interés más altas, préstamos en cadena, una mayor dependencia, crisis de morosidad y otros síntomas de trampas de la pobreza (Banerjee et al., 2015; Jordan, 2021; Zetterli, 2023), lo que puede impactar negativamente la calidad de vida de los agricultores.

La Figura 3 explora con mayor detalle la distribución de los hogares entre las distintas instituciones que proveen financiación. Aquí, los flujos están expresados como porcentajes del número de instituciones al que los encuestados manifestaron acceder durante el ciclo productivo: 525 instituciones.

Figura 3

La principal fuente de financiación de los encuestados son los comercializadores o intermediarios (46.7%2). La estructura oligopsónica de algunos mercados locales en Honduras otorga a estos actores un poder de mercado significativo, respaldado por su acceso a infraestructura de transporte y procesamiento. Esto ha generado una fuerte dependencia de los productores de café hacia los comercializadores, quienes en muchos casos han establecido relaciones sólidas con los productores, ofreciéndoles financiamiento durante los meses de escasez de liquidez (Ceballos-Sierra, 2022). Particularmente, este estudio se enfocó en mercados locales donde los comercializadores tienen una posición predominante, lo que explica su relevancia en los datos como la principal fuente de financiamiento para los productores.

En segundo lugar de las fuentes de financiación informal se encuentran los familiares o amigos (10.7%). Estas deudas se caracterizan por estar basadas en relaciones de reciprocidad, donde ambas partes se ayudan mutuamente en tiempos de necesidad (Ojong y Gill-Wiehl, 2023), por lo que tiene sentido que juegue un papel fundamental en la financiación de los hogares. Con menor relevancia, los encuestados también prestan a cajas rurales (3.8%), prestamistas (2.9%), gremios o asociaciones (1.7%) y casas comerciales (0.8%).

Por otro lado, el endeudamiento con el sector formal corresponde a un 9.9% de los hogares. El principal representante de este sector son los bancos, seguidos de las cooperativas de ahorro y crédito y por último las microfinancieras.

¿Quiénes se están endeudando?

Como último aspecto del acceso a financiamiento, es importante analizar las características sociodemográficas de los hogares que no están adquiriendo deudas y compararlas con aquellas de los hogares que acceden a fuentes formales e informales de financiamiento. La Figura 4 presenta las características de las personas que responden la encuesta (generalmente el productor o jefe de hogar) como proporción de los tres grupos.

Figura 4

Aunque el módulo de financiamiento recoge información sobre las deudas adquiridas por el hogar, se observan algunas diferencias en los patrones de endeudamiento dependiendo de quién responde la encuesta. Por ejemplo, al comparar los resultados según el sexo de los encuestados, encontramos que en la mayoría de los hogares los hombres fueron los principales informantes. En estos casos, el financiamiento formal predomina, mientras que la proporción de financiamiento informal y ausencia de financiamiento son similares. En contraste, en los hogares donde las mujeres respondieron la encuesta, destaca el no financiamiento como la opción más común, seguida del financiamiento informal. Estas diferencias reflejan no solo que los jefes de hogar son mayoritariamente hombres, sino también que estos parecen tener un mayor acceso a fuentes formales de financiamiento.

En cuanto al estado civil, la mayoría de los encuestados en los tres grupos principales son casados. Entre ellos, el financiamiento informal supera ligeramente al formal, y en general tienden a endeudarse más que los solteros. Por otro lado, en los hogares encabezados por solteros, predomina el no financiamiento.

Respecto al nivel educativo, si bien las diferencias entre los tres grupos no superan el 7% para ningún nivel, se identifican patrones interesantes. En los niveles educativos más bajos (sin escolaridad y educación básica ciclo 1), predomina la ausencia de financiamiento, seguida por el financiamiento informal. En niveles intermedios (educación básica ciclos 2 y 3), la tendencia cambia: el financiamiento informal lidera, seguido por la ausencia de financiamiento. En los niveles educativos más altos (secundaria y postsecundaria, completa o incompleta), el financiamiento formal se convierte en la principal fuente de endeudamiento. Estos resultados sugieren que el nivel educativo puede estar correlacionado con la decisión de financiamiento, además de que las personas con mayor educación pueden estar enfrentando menos barreras para acceder a fuentes formales. Respecto al grupo denominado “otra escolaridad”, que incluye programas como escuelas para adultos, alfabetización o educación ofrecida por iglesias, el patrón de endeudamiento se asemeja al de los niveles educativos altos, si bien el número reducido de observaciones limita la posibilidad de identificar una tendencia clara.

Figura 5

La Figura 5 compara nuevamente el financiamiento de los hogares según el nivel de escolaridad, pero esta vez desagregando por sexo. Para los hombres, las tendencias generales se mantienen, lo que tiene sentido dado que representan la mayoría de la muestra. Sin embargo, para las mujeres se observan diferencias importantes. En particular, la menor prevalencia a nivel general del financiamiento formal en educación básica ciclo 2 se explica en gran medida por ellas, quienes adquieren deudas formales en mucha menor proporción en este nivel. Además, las tendencias educativas generales se desdibujan en el caso de las mujeres, ya que su financiamiento formal es proporcionalmente más alto que las otras opciones en casi todos los niveles, excepto en educación básica ciclos 1 y 2 y postsecundaria completa, lo que sugiere que sus decisiones de financiamiento pueden tener una menor correlación con el nivel educativo.

También resulta importante abordar características de los hogares como ubicación y tenencia de tierras. Para esto, Figura 6 presenta variables relacionadas a los hogares como proporción de los tres grupos.

Figura 6

Con respecto a la tenencia de la tierra, se pidió a los encuestados que indicaran el tipo de tenencia para cada lote utilizado para sembrar café. En toda la muestra, solo 3 hogares no poseen al menos una parcela propia, lo que resulta en una proporción cercana al 100% de hogares con tierra propia (con o sin título oficial) en todos los grupos de financiamiento. Respecto a los hogares que rentan tierras, predomina el endeudamiento de origen informal, seguido de la ausencia de financiamiento. Esto podría deberse a una menor disponibilidad de recursos para acceder o mantener un financiamiento formal, dado el costo asociado al pago de la renta de la tierra.

En cuanto a la ubicación de los hogares, la mayoría de los encuestados residen en el departamento de Santa Bárbara, donde prevalece la falta de financiamiento, seguida del financiamiento formal. Esto sugiere que, aunque existen opciones formales, los encuestados podrían estar optando por no endeudarse debido a razones personales o desinterés. En Lempira, por el contrario, domina el financiamiento formal, mientras que el informal tiene poca participación. Finalmente, en Yoro destaca la prevalencia del financiamiento informal, explicada posiblemente por una menor disponibilidad de fuentes formales o un mayor arraigo de las fuentes informales.

Figura 7

La Figura 7 compara el financiamiento de los hogares según el municipio en el que se encuentra la finca, desagregando por el sexo del encuestado. Para ambos sexos, los municipios que más impulsan el financiamiento formal son San Nicolás, en Santa Bárbara, y La Unión, en Lempira, destacando especialmente este último para las mujeres. Por otro lado, el financiamiento informal también muestra una concentración notable en los municipios de Victoria, en Yoro, y San Nicolás. Al comparar entre hombres y mujeres, no se observan diferencias significativas en la distribución del endeudamiento, lo que sugiere que el municipio puede jugar un papel en las decisiones de financiamiento debido al efecto de influencia de los vecinos, siendo independiente al sexo del encuestado.

¿Cuánto se están endeudando?

Dado que un hogar puede tener múltiples deudas con distintas fuentes, e incluso con el mismo tipo de fuente (por ejemplo, dos créditos con diferentes bancos), la encuesta preguntó a los productores cuántas deudas tenían en total en el hogar. La Figura 8 muestra la distribución de estas respuestas. La mayoría de los hogares con deudas reportaron tener solo una (79.4%), mientras que un 15.6% tenía dos deudas. Aunque en menor medida, también se identificaron hogares con hasta cuatro o cinco deudas, lo que podría aumentar su vulnerabilidad frente a posibles choques.

Figura 8

Posteriormente, se les preguntó cuántas de estas deudas estaban destinadas al manejo del café, completa o parcialmente. Los datos muestran que el 78.8% de los hogares con deudas tenían solo una deuda relacionada con el café, mientras que un 11% tenía dos deudas dedicadas a este fin. Es relevante destacar que el 8.3% indicó no tener deudas específicas para este sector, lo que respalda la hipótesis de que, al menos para estos hogares, la necesidad de financiamiento destinada al cultivo es limitada. No obstante, dado que este porcentaje es pequeño, los resultados generales sugieren que la mayoría de los hogares encuestados tienen una única fuente de financiamiento, que emplean total o parcialmente para el manejo del cultivo.

Frecuencia

Para estudiar la constancia del financiamiento, se pidió a los productores que indicaran la frecuencia con la que adquieren deudas destinadas al manejo del café con respecto a los ciclos de cosecha. La Figura 9 muestra la distribución de las respuestas de los encuestados.

Figura 9

De acuerdo con los datos, la mayoría de los productores de café no solicita créditos de manera constante. Un 43.6% de los encuestados afirma que nunca adquiere financiamiento para el manejo del café, lo que podría reflejar la falta de acceso o la preferencia por no endeudarse. Por otro lado, un 25.6% se endeuda una vez cada cosecha, mientras que un 28.3% menciona los hace en algunas cosechas y en otras no. Estos resultados sugieren una diversidad en las prácticas de financiamiento, con una notable mayoría que depende poco del financiamiento o no tiene un constante acceso a este para el desarrollo de sus actividades productivas.

Dificultad en el pago de deudas

Un factor que afecta la frecuencia del endeudamiento es el retraso o el impago de las deudas. Por esta razón, a los productores que accedieron a alguna forma de financiamiento destinada completa o parcialmente al manejo del café (32.5% del total de encuestados), se les preguntó por los factores que causaron dificultades para pagar sus deudas durante el ciclo 2023/2024. La Figura 10 muestra la proporción de hogares que enfrentaron cada tipo de problema separando entre financiamiento formal e informal.

Figura 10

El primer hallazgo relevante es que la mayoría de los hogares que adquirieron financiamiento para café afirmaron no haber enfrentado dificultades para cumplir con los pagos de sus deudas: 53.5% con fuentes formales y 67% con fuentes informales. Esto sugiere que, a pesar de los riesgos asociados con la actividad agrícola, los productores han desarrollado estrategias para afrontar muchos de los desafíos sin afectar su capacidad de pago.

Entre quienes reportaron problemas, la participación de las dificultades varía levemente según la fuente de financiamiento. En el caso de las fuentes formales, los principales obstáculos fueron el bajo precio de venta de la cosecha (27.5%), los altos precios de los insumos (18.3%) y la presencia de plagas o enfermedades en los cultivos (15.5%). Otros factores, como la falta de mano de obra (12.7%), los bajos rendimientos (12%) y los eventos climáticos adversos (8.5%), también representaron desafíos, aunque en menor medida. Los hogares con financiamiento informal enfrentaron un panorama similar, destacando nuevamente los bajos precios de venta (12.6%), los altos precios de insumos (11.6%), la presencia de plagas o enfermedades (15%) y la falta de mano de obra (8.8%) como los principales problemas. Sin embargo, el transporte de insumos adquirió mayor relevancia en este grupo (6.1%), posiblemente debido al mejor acceso a insumos a través de fuentes formales de financiamiento o a la dificultad de acceso a zonas remotas (por lo que el financiamiento informal pudo tomar relevancia).

En general, una pequeña proporción de los hogares mencionó problemas relacionados con transporte, maquinaria, rendimientos inesperados o prioridades de gasto, tanto en financiamiento formal como informal, lo que indica que estos factores tienen un menor impacto. De esta manera, se destaca que las condiciones de mercado y las limitaciones productivas son los desafíos más significativos para el cumplimiento de las obligaciones financieras en el sector, aunque la mayoría de los agricultores logran afrontar estos retos sin que afecten el pago de sus deudas.

Calidad

El acceso a la financiación no solo implica el uso de recursos externos, sino también su calidad, definida como su disponibilidad ante choques y su flexibilidad en términos de reembolso y requisitos para respaldar el crecimiento empresarial (COHEP, UNAH y USAID, 2021). Con base en esta definición, se pidió a los encuestados imaginar un evento grave, como un huracán o sequía, que afectara sus cultivos y les obligara a usar sus recursos para recuperar la finca, imposibilitándoles pagar sus deudas. A partir de esto, se evaluó la calidad de las fuentes de financiación preguntando a los encuestados qué instituciones considerarían más dispuestas a aceptar cambios en los pagos o requisitos y cuáles les otorgarían un nuevo crédito o préstamo para enfrentar la situación. La Figura 11 muestra la proporción de encuestados que marcaron favorablemente cada fuente.

Figura 11

En términos de flexibilidad para modificar pagos o requisitos en caso de una emergencia, la opiniones respecto a las instituciones informales tienden a ser más favorables que para las formales. Los comercializadores o intermediarios destacan como los más flexibles, con un 22.3% de los encuestados señalándolos, seguidos por familiares o amigos (17.4%). En contraste, las instituciones formales presentan porcentajes más bajos: los bancos obtienen un 16.1%, las cooperativas de ahorro y crédito un 10.8%, y las microfinancieras apenas un 5%. Además, el 37.1% de los encuestados considera que ninguna institución sería flexible, lo que resalta una percepción generalizada de rigidez en el sistema financiero, especialmente en las opciones formales.

Cuando se trata de la probabilidad de otorgar un nuevo crédito o préstamo para enfrentar una emergencia, los comercializadores son nuevamente los más dispuestos, con el 28.8% de los encuestados considerándolos una fuente probable, seguidos por los bancos (25.1%) y familiares o amigos (23%). Las cooperativas de ahorro y crédito ocupan un lugar intermedio con un 15.3%, mientras que las microfinancieras, cajas rurales y otras instituciones informales tienen menor representación (11.1% o menos). Sin embargo, un 21% cree que ninguna institución les otorgaría un nuevo financiamiento, lo que nuevamente refleja un desafío importante en la percepción y el acceso a recursos financieros, especialmente en momentos críticos.

Discusión

A partir de la encuesta de línea final del proyecto, se encontró que, si bien el sector formal muestra altos niveles de aprobación dentro del grupo encuestado, una proporción significativa de productores opta por no solicitar financiamiento formal. Esto se debe a razones como el desinterés, los temores y percepciones negativas y las instituciones financieras. A nivel de política, esto subraya la importancia de abordar las barreras percibidas por los productores (como el desconocimiento de los procesos, las experiencias negativas previas o el temor al impago), más que centrarse exclusivamente en las razones de rechazo de las instituciones. Además, aunque las fuentes informales, como los comercializadores y familiares, tienen una mayor presencia, promover una mayor inclusión financiera en el sector formal también podría contribuir a la modernización y estabilidad económica de los pequeños caficultores.

La frecuencia con la que los hogares acceden al financiamiento varía significativamente, desde quienes nunca se endeudan para el manejo del café hasta aquellos que lo hacen regularmente en cada ciclo productivo. Esta constancia en el acceso también se ve permeada por los problemas que afectan el pago de las deudas. Si bien más de la mitad de los hogares endedudados no reportó dificultades de pago, muchos productores se enfrentan a problemas que pueden influir en este, principalemente factores externos como los bajos precios del café, las plagas o enfermedades y los altos costos de los insumos. Esto sugiere la necesidad de diseñar mecanismos financieros más adaptables que contemplen los riesgos inherentes a la actividad agrícola, pero que no se centren solamente en los choques climáticos.

En cuanto a la calidad, las fuentes informales son percibidas como más flexibles frente a emergencias, mientras que el sistema financiero formal se considera más rígido. Esto se traduce en una percepción de menor apoyo del sector formal en situaciones críticas, como otorgar nuevos financiamientos o ajustar pagos. Sin embargo, resalta que más de una tercera parte de los encuestados considere que ninguna institución sería flexible, lo que muestra una desconfianza generalizada hacia el sistema financiero y su capacidad para adaptarse a las necesidades de los productores en momentos de crisis.

A partir de la encuesta de línea final del proyecto, se encontró que, aunque los productores de café tienen acceso a múltiples fuentes de financiamiento, existen importantes desafíos en términos de acceso, frecuencia y calidad. Hay grandes oportunidades de mejora encuanto al fomento de relaciones de confianza con las instituciones formales, la mejora de la flexibilidad de los productos financieros, y la promoción de estrategias que atiendan las necesidades específicas del sector rural. Esto permitiría no solo aumentar la inclusión financiera, sino también fortalecer la estabilidad económica de los caficultores frente a los desafíos del mercado y los riesgos productivos.

Referencias

Banerjee, A., Karlan, D., y Zinman, J. (2015). Six randomized evaluations of microcredit: Introduction and further steps. American Economic Journal: Applied Economics, 7 (1), 1–21.

Carranza, M., y Niles, M. T. (2019). Smallholder farmers spend credit primarily on food: Gender differences and food security implications in a changing climate. Frontiers in Sustainable Food Systems, 3, 56.

Ceballos-Sierra, F. (2022). Market links between actors of the Honduran coffee supply chain: Challenges and opportunities. Rethinking Food Markets Initiative Note 6. Washington, DC: International Food Policy Research Institute (IFPRI).

COHEP, UNAH y USAID (2021). Honduras market systems diagnostic.

Jordan, J. (2021). Climate shocks and adaptation strategies in coastal Bangladesh: Does microcredit have a part to play? Climate and Development, 13 (5), 454–466.

UT Econometria-Marulanda Consultores. (2014). Assessment of rural and agricultural financial services in Colombia (tech. rep.). USAID report.

Zetterli, P. (2023). Climate adaptation, transformation, and financial inclusion (tech. rep.). CGAP/-World Bank.


  1. Por ejemplo, un estudio sobre la financiación en el sector rural en Colombia encontró que las tasas de interés pagadas por créditos formales oscilaban entre 21% y 58%, mientras que las tasas para créditos informales iban de 68% a 280% (UT Econometría-Marulanda Consultores, 2014).↩︎

  2. Este porcentaje representa la frecuencia con que los encuestados seleccionaron una institución específica en relación con el total de instituciones señaladas. Dado que los hogares pueden tener múltiples deudas con diversas instituciones, el diseño de la encuesta no permite determinar con precisión el porcentaje de deudas atribuible a cada institución con relación al total. No obstante, dado que la mayoría de los encuestados indicó tener una sola deuda, consideramos que este porcentaje ofrece una estimación razonablemente cercana a la realidad.↩︎